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Celia Guevara, IN MEMORIAM.

por Jesús Efraín Espinoza, alias Julián.

Corría el año 1960, gobernaba Frondizi todavia,  la guerra fría de telón de fondo. Aparecía una nueva agrupación política, un movimiento socio-político encabezado por los hermanos Viñas, David e Ismael, dos intelectuales argentinos de origen judío y con prestigio dentro del ambiente intelectual de la época, el sindicalista santafecino Pico Vaseilles, El turco Saer, un desconocido escritor entonces, el ya periodista joven en esos tiempos Roberto Maurer, el director de cine  Fernando Birri, fundador del prestigioso Instituto de cine de la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fé y luego ganador del oro del Festival de Venecia con un hermoso y contundente corto documental neorealista, titulado “Tire dié”.

Este era el Movimiento de Liberacion Nacional, el famoso MNL apodado en el ambiente “Los Melenas”, tenían como animadora especial y líder a doña Celia Guevara de la Serna, más conocida como Celia Guevara, la madre del famoso Comandante cubano-argentino, Ernesto “Ché” Guevara, ministro de industria en el gabinete de Fidel Castro, frecuentemente portavoz de este en el exterior.

En ese entonces circulaba un periódico de nombre “Ché” cuyo eslogan que se hizo famoso: “Se compra , pero no se vende!”, también aparecían pintadas con aerosol de color negro o rojo, llenos de ingenio: “Los precios suben, los salarios bajan”, “Que la crisis la paguen los ricos”, y una estrella de cinco puntas como la de su sucesor el ERP,  pero en el medio las iniciales MNL.

Entonces era mi primer año en la facultad de derecho en la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fé, la capital. Vivía en el Colegio Mayor Universitario Jose Manuel Estrada, famoso porque su director el cura  Ernesto Leyendeker, que había sido nombrado por Perón como un enemigo peligroso de su gobierno. Años atrás antes del golpe de estado que depuso al general. Casi todos los residentes eramos afiliados al Ateneo Universitario, una agrupación universitaria que lideraba el famoso orador Lando Imaz Olazcuaga, oriundo de Concordia e hijo de una conocida familia de estancieros de la zona del  río Uruguay. Emparentado con los García, una familia de estirpe charrúa y con algún miembros famoso y popular por haber sido nadador del equipo olímpico del Uruguay en las Olimpiadas de Hitler en el ’33.

Estaba anunciada la visita y su actuación como oradora principal del acto que organizaba en Plaza España el MNL,  la misma Celia Guevara, madre del ya legendario guerrillero argentino. Había un clima enrarecido por las amenazas de no dejarla hablar de los Tacuara, que dirigidos por el joven fascista Escurra Medrano, se dedicaban a boicotear los actos con atentados. En mi colegio mayor viviá un  pequeño grupo de miembros de este movimiento fascistoide. El flaco Frontera de Coronda, el Gordo Aranguren de Concordía, El salteño Aráoz y otros simpatizantes como el recien llegado de Corrientes a estudiar abogacía e hijo de estancieros, el gordo Ansola. Como yo me había hecho amigo de Ansola, me pude enterar que allí se estaban haciendo las reuniones preparatorias para atacar y romper el acto.  El flaco Frontera comandaba el grupo comando que con sigilo y discreción se preparaba para la batalla.  Había otro grupo de miembros de Tacuara formado por jóvenes de la misma ciudad, entre ellos el famoso Bicho Garcia y el cadete del Liceo Militar, el Flaco Sotelo.

Llego el día del acto y con mucho miedo me acerqué a la Plaza España y me quedé en una esquina a espiar el desarrollo del acto y conocer a Celia, poco a poco y venciendo el miedo me fuí acercando al acto y cuál seria mi sorpresa y emoción al ver en el palco junto a Celia como guardaespaldas, a dos viejos conocidos míos de la época anterior del 58 cuando las luchas estudiantiles de la Libre y la Laica,  bajo el gobierno del traidor Frondizi, en Concepción del Uruguay,  primera capital argentina bajo el  gobierno del general Urquiza.  Donde yo había estudiado mis dos últimos años del secundario y participado en las luchas callejeras contra la policia.

Celia Guevara comenzó a hablar y a los minutos se sintieron en varios lugares de la Plaza unas bombas de estruendo y unos gritos de “Fuera los bolches !”,”Patria si comunismo, no!”, “Muera el Ché Guevara!”, “Viva Rosas”,  “Abajo Fidel Castro”, armados de cachiporras y de esos bastones como los que usa la policia federal, los Tacuaras se lanzaron con todo, eran les calculo unos veinte militantes, semi-uniformados con esas camisas caqui marca Ombú, muy populares en ese tiempo. Antes de rajar hacia mi casa,  pude escuchar a Celia gritarle al  Colorado Cohen y al Flaco Poggio,  mis amigos guardaespaldas, “Vayan a pelear que yo me  quedo sola, no se preocupen que a  mí no me bajan ni muerta!”

Y siguió hablando mientras abajo los militantes del MLN,” los melenas”‘ ponían a sopapo y patadas limpias en fuga a los provocadores que pretendían impedir la continuación del discurso de Celia Guevara.

El acto terminó sin problemas y recién entonces Celia rodeada de sus jóvenes militantes se bajó del palco.