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Rusia busca aumentar su influencia en el Paso del Ártico y cierra el paso a barcos de guerra extranjeros.

Siendo esta ruta de 7.300 millas náuticas en comparación con la ruta del Océano Índico y canal del Suez, con 12.500 millas náuticas, la importancia comercial y geoestratégica de este paso es única, por lo que Rusia se ve en la necesidad de ajustar su control e influencia en la región.

La medida fue tomada de modo tal que todas las naves de guerra extranjeras estén sujetas al requerimiento. Los barcos deben avisar con un anticipo de 45 días, por otra parte los submarinos además deberán atravesar únicamente en modo superficie, citando el tipo de submarino, modo de desplazamiento, modo de alimentación de este y su equipamiento. El comandante, por su parte, debe citar su rango y nombre completo. Un piloto ruso del tipo de nave, además, deberá abordar la nave. En caso que la nave pueda generar un riesgo ecológico o pueda polucionar de alguna manera el medio, las autoridades podrán denegar el paso. Siendo además las naves de la OTAN el mayor riesgo, en caso que se nieguen a acatar ordenes, serán arrestadas.

El Paso del Ártico, con el retroceso del hielo de este permite el paso naves de mayor envergadura, además, el viaje desde occidente a oriente a través del mimo es un 40% mas corto que a través del Canal del Suez, con sus respectivos ahorros en recursos y en seguridad, siendo el Canal del Suez propenso a ataques de piratas en particular cerca del Golfo de Adén. La perspectiva de crecimiento de la región del Ártico son enormes, sin embargo, para mantener influencia y control sobre esta región geoestratégica, Rusia lo que necesita son mas recursos, energéticos y personas idóneas para su desarrollo.